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“El análisis cualitativo realizado permitió desentrañar las tensiones entre la formación profesional esperada para el personal de enfermería en contextos de emergencia y las condiciones reales que inciden en su adquisición y aplicación. Los resultados evidencian una distancia significativa entre los perfiles de competencias formales y las oportunidades efectivas de capacitación institucional.

La capacitación, aunque reconocida como valiosa por parte del personal, se ve obstaculizada por factores diversos. En el plano organizacional, la falta de planificación, materiales adecuados, protocolos específicos y accesibilidad horaria configura un entorno restrictivo. Esto sugiere que la institución no ha desarrollado una estrategia formativa integral, transversal y sensible al contexto dinámico y crítico del área de emergencia.

Desde una perspectiva actitudinal, se observaron discursos que reflejan resignación, indiferencia o sobrevaloración de la experiencia previa (“ya sé todo”), lo cual plantea desafíos pedagógicos para diseñar propuestas que interpelen y motiven a los trabajadores. Estas barreras subjetivas refuerzan el impacto limitado de la capacitación cuando no se acompaña de estrategias motivacionales o reconocimiento institucional.

Asimismo, la desarticulación entre competencias teóricas y condiciones operativas genera una paradoja formativa: se ofrecen saberes que no pueden ser aplicados por falta de insumos, espacios de práctica o apoyo técnico. Esto no solo debilita el vínculo entre capacitación y desarrollo profesional, sino que también puede generar frustración, desgaste emocional y desinterés.

Los verbatims también revelan una lógica jerárquica en la distribución de la capacitación, donde ciertos grupos por rol, turno o antigüedad son excluidos o tienen menor acceso. Este fenómeno reproduce desigualdades y limita la democratización del conocimiento.

Desde el punto de vista del modelo de gestión institucional, estos hallazgos invitan a repensar la capacitación como parte constitutiva del sistema de calidad, no como un complemento aislado. La falta de interconexión entre las políticas de formación y las estrategias de mejora asistencial revela una fragmentación que impacta directamente en la seguridad del paciente y en la eficiencia del servicio.

Por último, al vincular estos resultados con el objetivo general, analizar el nivel de capacitación y adquisición de competencias, se destaca que el desarrollo profesional es más bien una construcción discontinua, afectada por dinámicas laborales, culturales y estructurales que requieren abordajes integrales desde la gestión hospitalaria”.


Extracto del trabajo final de la Licenciatura en Enfermería: Jiménez ES. Capacitación y competencia del personal de enfermería en un área de emergencia de un hospital público del conurbano bonaerense. Año 2024/2025. Buenos Aires: Universidad ISALUD; 2025.

Ver texto completo: http://rid.isalud.edu.ar/handle/1/2324