“La gestión integral de costos y la atención basada en el valor exigen un cambio profundo en la estructura operativa y cultural de las instituciones de salud. La eliminación del desperdicio, como práctica que impacta en el ahorro financiero, reduce el riesgo del paciente y alivia la carga en el sistema. Las claves son la inversión de sistemas de información y auditorías, el diseño de intervenciones multifacéticas y la desimplementación como un desafío de gobernanza.
El ecosistema de salud global se enfrenta a una crisis de sustentabilidad impulsada por una escalada sostenida de costos, denominada inflación médica, cuyo crecimiento supera sistemáticamente a la inflación general. (…)
Esta dinámica obliga a los sistemas de salud a absorber costos crecientes con recursos que no crecen al mismo ritmo. La respuesta adaptativa habitual se manifiesta en la compresión de márgenes operativos, el crecimiento de las listas de espera, el incremento del gasto de bolsillo de los pacientes y el deterioro de la remuneración del personal sanitario. Es en este contexto donde cobra relevancia crítica la persistencia de ineficiencias sistémicas: se estima que hasta el 30% del gasto total en atención médica se destina a intervenciones diagnósticas o terapéuticas con beneficio clínico marginal o nulo.
Estas ineficiencias no son abstractas: se materializan directamente en el tiempo que los pacientes esperan para recibir atención. En Argentina, la fragmentación estructural del sistema entre el subsector público, las obras sociales y el sector privado amplifica este problema: la saturación de servicios por prácticas de bajo valor compite con la demanda genuina, deteriorando el acceso equitativo y transfiriendo costos al paciente en forma de tiempos de espera y gasto directo de bolsillo. El sistema financia invisiblemente sus fallas operacionales a expensas del tiempo del paciente y de la sobrecarga de la fuerza laboral médica. La evidencia internacional demuestra que, al eliminar el desperdicio y reorganizar los flujos de trabajo, es posible reducir de forma significativa los tiempos de ciclo, las demoras y los días de hospitalización, lo que confirma que la ineficiencia estructural es, en gran medida, una elección sistémica y no una fatalidad”.
Se proponen cinco intervenciones clínicas y operativas para la eficiencia: optimización del sevofluorano y ajuste del flujo de gas fresco (FGF); uso racional de medicación; laboratorio: reducción de pedidos inadecuados y pruebas repetitivas; quirófano: racionalización de insumos y materiales en bandejas quirúrgicas; y uso racional de material descartable en pisos clínicos.
“Frenar la escalada de costos requiere que el sistema abandone activamente aquellas prácticas arraigadas que carecen de beneficio clínico, un proceso que la ciencia de la mejora de calidad denomina ‘desimplementación’. (…) La sustentabilidad no se alcanza racionando la atención, sino desimplementando el desperdicio. Cada práctica de bajo valor eliminada representa simultáneamente un ahorro financiero, una reducción del riesgo para el paciente y un alivio de la carga sobre el sistema.
Para el directivo hospitalario, la agenda concreta que emerge de esta evidencia tiene tres pilares irrenunciables. Primero, invertir en sistemas de información y auditoría que hagan visibles los consumos y sus costos a nivel de unidad: sin datos, no hay gestión posible. Segundo, diseñar intervenciones multifacéticas que combinen educación, retroalimentación entre pares, empoderamiento del personal no médico y restricciones en los sistemas electrónicos, reconociendo que ninguna táctica aislada es suficiente. (…) Tercero, comprender que la desimplementación es, ante todo, un desafío de gobernanza: las recomendaciones educativas deben estar respaldadas por políticas institucionales con consecuencias reales, porque la evidencia demuestra con contundencia que, sin reforma del incentivo, el cambio de conducta es marginal y transitorio”.
Texto extraído del artículo: Díaz, C. A., Franzetti, T. (2026). El déficit y la escalada de costos en los sistemas de salud. Estrategias de desimplementación, uso racional de recursos y atención basada en el valor. Revista ISALUD, 21(99), 48-58.
Para leer el artículo completo: http://rid.isalud.edu.ar/handle/1/3632
Para leer la revista completa: https://www.isalud.edu.ar/institucional/publicaciones/revista-isalud
