Durante la pandemia de COVID-19 la Argentina tuvo un exceso de mortalidad del 18,0% promedio anual y la provincia de Buenos Aires del 17,2%. Tales cálculos se realizaron estimando la variación porcentual del promedio anual de la cantidad de fallecimientos de los años 2020 a 2022, en comparación con la cantidad de fallecimientos registrados en el año 2019 en cada país.
Sin embargo, si se toma como referencia la provincia de Buenos Aires –la más poblada del país y también la que tiene mayor heterogeneidad socioeconómica– pueden observarse grandes diferencias entre municipios. Debido a que la cantidad de fallecimientos tiene mayor variabilidad interanual en los municipios que en las provincias, para el cálculo del exceso de mortalidad durante la pandemia de COVID-19 se compararon los promedios trianuales 2020-2022 y 2017-2019 en cada municipio. Con esa modificación, tanto el exceso de mortalidad del país como el de la provincia subirían menos de 1% respecto a los valores transcritos en el párrafo anterior, pasando respectivamente a 18,6% y 17,6%, variación que se debe principalmente al crecimiento y al envejecimiento de la población.
En principio, los municipios menos poblados de la provincia tuvieron menor aumento de la mortalidad durante la pandemia: el exceso de mortalidad entre 2020-2022 respecto a 2017-2019 de los 50 municipios con menos de 25.000 habitantes fue de 12,7%, cinco puntos menos que el promedio provincial.
No obstante, la variación del exceso de mortalidad entre municipios fue muy elevada aun en los de mayor población: si se toman por ejemplo los 25 partidos más poblados –con más de 250.000 habitantes cada uno, que incluyen 20 municipios del AMBA, más La Plata, General Pueyrredón, Pilar, Bahía Blanca y Escobar– el exceso de mortalidad durante la pandemia varió entre 8% y 30%.
Es probable que en estas diferencias haya influido la variación en la tasa de crecimiento poblacional, porque en este grupo hay partidos con escaso aumento de la población –por ejemplo, los limítrofes a la Ciudad de Buenos Aires– y otros con fuerte crecimiento: si el aumento intercensal (2010-2022) de la población de toda la provincia fue del 12% –casi 1% promedio anual– hubo tres municipios del segundo y tercer cordón del Conurbano donde la población creció más del doble en ese mismo período. Algo similar ocurre en el resto de los municipios de la provincia, donde la variación intercensal fue muy elevada, especialmente en los periféricos del Gran Buenos Aires.
Si se corrige el efecto del crecimiento poblacional estimado en cada municipio, aún los 25 más poblados de la provincia muestran una variabilidad en el exceso de mortalidad que va de 7% a 26%.
Siempre tomando en cuenta estos 25 municipios de mayor población y corrigiendo por el crecimiento anual estimado de su población total, el exceso de mortalidad durante la pandemia fue visiblemente menor en los municipios del primer cordón del Conurbano. También, si se amplía la comparación a otros municipios de tamaño intermedio –por ejemplo, los 29 municipios que tienen entre 50.000 y 250.000 habitantes– se observa que el exceso de mortalidad durante la pandemia fue visiblemente más bajo en los del interior provincial con mayor nivel socioeconómico, y lo mismo puede verificarse si se aplica la corrección ya mencionada por la variación anual de la población total.
Resumiendo, los factores que más influyeron para explicar un menor exceso de mortalidad en los municipios de la provincia de Buenos Aires fueron la localización en el interior provincial, un mayor nivel socioeconómico de su población y una menor cantidad de habitantes.
Fueron excepciones a estas tendencias algunos otros municipios que tuvieron un exceso de mortalidad durante la pandemia de COVID-19 muy inferior al promedio provincial, tales como Marcos Paz, San Vicente, General Paz, Carmen de Areco, Castelli, Chascomús, Rauch, General Las Heras, Benito Juárez, Coronel Pringles, Adolfo Gonzales Chaves, Laprida, San Andrés de Giles, Las Flores, General Madariaga, La Costa, Villa Gesell, Florentino Ameghino, Tres Lomas, Monte Hermoso y Pila.
El indicador “exceso de mortalidad” refleja mejor la eficacia de cada sistema de salud ante la pandemia que el de “mortalidad por COVID-19”, no solamente por los eventuales subregistros, sino también por los efectos indirectos de la pandemia, porque contempla las muertes atribuibles directa o indirectamente a la pandemia, ya sea porque la causa fue la COVID-19 –identificada o no– o porque hubo alguna otra causa relacionada con la pandemia, por ejemplo: falta de acceso a atención médica de otras enfermedades, o fallecimientos por accidentes.
Fuente: estimación propia sobre los datos de mortalidad de cada año en cada municipio del sitio oficial de Datos Abiertos del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y los datos de población de los censos nacionales de Población del INDEC.
