“El presente estudio se realizó en el marco del Centro de Estudios sobre Consumo y Derechos Humanos de la Universidad ISALUD y contó con el apoyo de la Beca ISALUD 2025 ‘Dr. Mario González Astorquiza’.
La prevención del consumo de sustancias constituye un eje central de las políticas de salud mental y adicciones. Sin embargo, en Argentina no existen análisis sistemáticos que reconstruyan longitudinalmente la evolución de los programas nacionales ni que examinen de manera estructural su alineación con los estándares internacionales de prevención basada en evidencia.
El estudio analiza los programas implementados por la Sedronar entre 2007 y 2023, evaluando su arquitectura programática y su grado de vinculación con los principios de la prevención basada en evidencia. Se adoptó un diseño metodológico mixto que combinó el análisis documental sistemático de iniciativas preventivas con entrevistas en profundidad a académicos, exfuncionarios de Sedronar y referentes internacionales.
Los resultados evidencian una expansión sostenida y una diversificación progresiva de propuestas preventivas que transitaron desde la centralidad escolar hacia ámbitos comunitarios y sectoriales específicos. No obstante, esta proliferación no se tradujo en una estructuración técnica consistente ni en una alineación transversal con estándares formales de calidad y evaluación propios de la prevención basada en evidencia. La institucionalización de mecanismos sistemáticos de monitoreo y evaluación permanece fragmentaria, dependiente de iniciativas aisladas y afectada por la discontinuidad asociada a los cambios de gestión política. (…)
La triangulación cualitativa permite identificar cinco núcleos estructurales que explican la brecha entre expansión programática y consolidación de una prevención basada en evidencia:
-Descalce temporal entre la lógica científica de largo plazo y los ciclos políticos de corto plazo.
-Subordinación presupuestaria y baja jerarquía estratégica de la prevención.
-Fragilidad institucional derivada de la ausencia de una carrera técnica profesionalizada.
-Tensión entre universalismo técnico internacional y producción contextual de conocimiento local.
-Brecha académica y déficit formativo tanto en niveles técnicos como decisionales. (…)
A partir del recorrido histórico del período 2007–2023 y de la triangulación con las percepciones de actores estratégicos, puede sostenerse que la política argentina de prevención del consumo de sustancias se configura como una trayectoria de expansión programática sostenida, diversificación progresiva de ámbitos de intervención y sofisticación conceptual creciente que, sin embargo, no logró consolidarse como una arquitectura técnica acumulativa y protegida institucionalmente.
La trayectoria observada no fue lineal ni incremental. Se trató de un proceso heterogéneo en el que innovaciones relevantes convivieron con limitaciones estructurales persistentes. El Estado nacional amplió su presencia preventiva, transitando desde una etapa de centralidad escolar hacia procesos de territorialización comunitaria y expansión sectorial en ámbitos como nocturnidad, deporte, contextos de encierro y espacios laborales. Paralelamente, el discurso técnico incorporó progresivamente marcos de habilidades psicosociales, determinantes sociales, perspectiva de género y enfoques de salud mental comunitaria. No obstante, esta expansión operativa y sofisticación conceptual no se tradujeron en la consolidación de un sistema integrado con continuidad metodológica y estándares evaluativos transversales.
La dimensión evaluativa constituye la brecha estructural más significativa identificada. Si bien los principios de una prevención basada en evidencia fueron progresivamente reconocidos en el plano discursivo, su traducción en práctica organizacional permanente resultó limitada. Se registraron experiencias de mayor sofisticación técnica, con incorporación de líneas de base y monitoreo en determinados programas, pero estos avances no se generalizaron como criterio estructural aplicable al conjunto de la política preventiva. La evaluación operó de manera fragmentaria y episódica, sin consolidarse como sistema obligatorio y acumulativo de medición de resultados. En consecuencia, la capacidad del Estado para aprender de su propia experiencia, ajustar intervenciones y optimizar recursos quedó restringida.
Uno de los hallazgos más robustos del estudio es el descalce estructural entre la temporalidad de la ciencia preventiva y la temporalidad de los sistemas políticos. Los procesos preventivos requieren horizontes de mediano y largo plazo para evidenciar impactos consistentes en trayectorias de riesgo y prevalencias. En contraste, las gestiones gubernamentales operan con exigencia de resultados visibles y comunicables en el corto plazo. Esta asimetría temporal desincentiva la inversión en estrategias cuyos resultados exceden el mandato vigente. La prevención, por su naturaleza acumulativa e indirecta, queda estructuralmente expuesta a la lógica pendular de los cambios de gestión.
A este descalce temporal se suma una fragilidad institucional que limita la acumulación de memoria organizacional. La alta rotación de equipos y la ausencia de mecanismos robustos de profesionalización dificultan la continuidad de líneas de trabajo iniciadas en gestiones previas. Cada recambio implica redefiniciones estratégicas que afectan la coherencia metodológica y la consolidación de procesos evaluativos longitudinales. La marginalidad presupuestaria refuerza esta vulnerabilidad. El financiamiento destinado a la prevención ocupa un lugar secundario dentro del presupuesto sanitario, lo que obliga a priorizar la ejecución operativa por sobre la evaluación rigurosa y el desarrollo de sistemas de monitoreo estables. El resultado es una arquitectura con capacidad de expansión territorial, pero con debilidad estructural en gobernanza técnica.
La política preventiva argentina también ha oscilado entre la adopción de estándares internacionales de calidad y la necesidad de adecuación contextual. La importación de modelos desarrollados en otros países aportó ordenamiento conceptual y legitimidad técnica, pero generó tensiones cuando se aplicó sin adaptación profunda a realidades locales. El problema no radica en la evidencia internacional en sí misma, sino en su transferencia rígida y descontextualizada. La consolidación de una prevención técnicamente sólida exige integrar rigor metodológico con producción sostenida de evidencia local. La soberanía técnica no implica aislamiento, sino capacidad de contextualización rigurosa y validación territorial.
Finalmente, la investigación identifica una desconexión significativa entre la formación universitaria y las demandas contemporáneas de la ciencia de la prevención. La limitada incorporación de contenidos vinculados a evaluación de programas, análisis estadístico aplicado y diseño de intervenciones estructuradas restringe la disponibilidad de cuadros técnicos capaces de sostener sistemas de monitoreo consolidados. Asimismo, la institucionalización de prácticas basadas en evidencia requiere decisores capaces de valorar el conocimiento científico como insumo estratégico. Sin liderazgo informado y continuidad organizacional, la técnica permanece subordinada a la coyuntura.
En síntesis, Argentina no carece de iniciativas preventivas ni de marcos conceptuales complejos. A lo largo del período estudiado se verificó expansión territorial, diversificación sectorial y enriquecimiento discursivo. La limitación principal no es programática, sino institucional. La consolidación de una política preventiva sólida exige trascender la lógica de programas o intervenciones aisladas para avanzar hacia la conformación de sistemas de prevención integrados. Estos sistemas requieren una arquitectura acumulativa con financiamiento estable, continuidad organizacional y mecanismos evaluativos transversales. En última instancia, la sostenibilidad de la prevención no depende exclusivamente de la calidad de sus acciones puntuales, sino de la capacidad del Estado para proteger la técnica de la volatilidad política y consolidar un sistema de prevención como una verdadera política de Estado”.
Texto extraído del documento: Ruíz, D., Marolla. M., Murata, C., Tolosa, M., Choque, R. y Ramírez, L. (2025). Prevención del consumo de sustancias en Argentina: análisis de los programas implementados por la Sedronar (2007-2023) y su vinculación con la prevención basada en evidencia. Universidad ISALUD. RID ISALUD.
Ver documento completo: http://rid.isalud.edu.ar/handle/1/3439
