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“En la gestión sanitaria contemporánea, la Estancia Media por Patología (Average Length of Stay, ALOS, por sus siglas en inglés) ha dejado de ser un mero indicador estadístico descriptivo para convertirse en la unidad fundamental de producción y el activo estratégico más crítico de una organización hospitalaria. Históricamente, el ALOS se observaba como un resultado pasivo de la complejidad clínica; hoy, bajo la lente de la Medicina Basada en Valor, debe gestionarse como una variable activa que determina la viabilidad financiera y la capacidad de respuesta del sistema. Por lo tanto, reducir el ALOS no es simplemente una maniobra de recorte de gastos, sino una estrategia imperativa de solvencia y gestión de capacidad instalada. (…) La ineficiencia en la gestión de estancias no solo erosiona la rentabilidad, sino también la eficiencia social, ya que deniega el acceso a pacientes críticos que requieren ingreso inmediato. Gestionar el ALOS es, en última instancia, una obligación ética para garantizar que el recurso más finito del hospital, la cama, esté disponible para el paciente que, clínica y operativamente, más valor puede obtener de ella. (…)

La principal barrera para estas implementaciones no es tecnológica, sino cultural. La resistencia médica suele originarse en la percepción de que la estandarización amenaza la autonomía clínica. Para mitigar esto, la gestión del cambio debe fundamentarse en la Medicina Basada en la Evidencia y en la exposición de las restricciones sistémicas. (…)

Transformar el ALOS de una simple medida estadística a una herramienta activa de gestión aporta beneficios que van más allá de las finanzas, consolidando un “Triple Impacto” fundamental para la sostenibilidad institucional actual. En el aspecto financiero, se ha comprobado que adoptar modelos de gestión basados en GRD (Grupos Relacionados por el Diagnóstico) puede reducir los costos de hospitalización entre un 9.7% y un 13%, sin afectar la calidad clínica. Al eliminar los llamados “días ineficaces”, que pueden llegar a representar hasta el 28.99% de la estancia total en casos complejos, los hospitales aumentan su margen operativo y liberan capital esencial.

En cuanto a la calidad, los datos desmienten la idea de que una mayor estancia hospitalaria implica mejor atención. De hecho, acortar el ALOS reduce la exposición del paciente y el riesgo de infecciones asociadas a la atención médica, complicaciones que podrían alargar la internación en promedio 11 días y elevar considerablemente los costos. Este enfoque eficiente también se vincula con una reducción del 2% en tasas de readmisión y del 4% en la mortalidad de bajo riesgo, respaldando el concepto de “alta segura”.

Por otro lado, desde la perspectiva de sostenibilidad y equidad, el ALOS es clave para la justicia social. En sistemas públicos y de seguridad social, con financiamiento limitado, una cama usada ineficientemente genera listas de espera y obstaculiza el acceso. La mala gestión de este recurso supone un costo social considerable, ya que impide atender a más pacientes. Por ello, optimizar el uso de camas se convierte en un deber de equidad: posibilita servir a más personas con la misma infraestructura y asegura la resiliencia del sistema ante recursos escasos y poblaciones envejecidas. Gestionar el ALOS, en definitiva, significa maximizar el impacto social de la inversión en salud”.


Texto extraído del artículo: Carlos Alberto Díaz y Tobías Franzetti: La optimización de la Estancia Media Hospitalaria como un cambio de paradigma en el ecosistema sanitario. Revista ISALUD, 98, 2026.

Para leer el artículo completo: http://rid.isalud.edu.ar/handle/1/3571

Para leer la revista completa: https://www.isalud.edu.ar/institucional/publicaciones/revista-isalud